lunes, 24 de abril de 2017



Esta semana tengo poco que anunciaros porque sigo con las mismas lecturas de la semana anterior. Me ha faltado tiempo casi para respirar y el finde he estado fuera sin coger un libro, aprovechando el tiempo con otras actividades. De modo que sigo leyendo Diario de diez lunas de Carmen Garijo y Una casa en Thornwood de Anna Romer.

¿Y vosotr@s que andáis leyendo?

Buena semana!!!


miércoles, 19 de abril de 2017

ANA

de Roberto Santiago.


Título: Ana
Autor: Roberto Santiago
Editorial: Planeta, 2017
Páginas: 864.

Sinopsis.

Años atrás, Ana Tramel fue una brillante penalista a la que se disputaban los mejores despachos. Un oscuro suceso en su pasado cambió su vida y ahora pasa sus días entre recursos administrativos en un mediocre bufete, ahogándose en un vaso de whisky. 

Pero su vida da un vuelco cuando su hermano Alejandro, con el que no habla desde hace cinco años, la llama angustiado. Ha sido detenido por el asesinato del director del Casino Gran Castilla.

Ana pide ayuda a su jefa y vieja amiga, Concha. Necesita la estructura y recursos del despacho para llevar adelante una defensa en la que tiene prácticamente todo en contra. Acompañada de un peculiar equipo (un viejo investigador, una abogada novel y un becario ludópata) se enfrentará a las grandes empresas del juego.

Ana, un thriller absorbente protagonizado por una mujer inteligente pero acabada, brillante pero autodestructiva, única.

Impresión personal.

La verdad es que no me gustaría nada parecerme a Ana. Ni siquiera creo que me gustara que me representara si necesitara un abogado para cualquier litigio personal que tuviera. ¿cómo se puede llegar a ser buena en algo con tantas adicciones, manías, inestabilidades, contradicciones? Sinceramente, lo único que admiro de esta nuestra protagonista es su tesón, su fuerza para levantarse una y otra vez aunque le hayan roto todos los huesos del cuerpo o haya visto la luz al final del camino. Seguramente, no, seguro, yo me hubiera rendido antes. Vamos yo y cualquier persona normal. Pero es que Ana no es una persona normal. Ni ella ni la historia/s que nos relata Roberto Santiago en este libraco de más de 800 páginas, ni tampoco el mundo policial ni el criminal que nos dibuja están al alcance de cualquiera de nosotros. Por desgracia, este mundo de juego, apuestas, deudas y mafias criminales están muy cerca de muchas personas que andan enganchadas sin remedio y sin manera de salir de todo ello de la misma manera en que se describe en la novela.

Ana es una abogada venida a menos que se encarga de gestionar multas de tráfico en un bufete regentado por su amiga de carrera, Concha, que es la única que le aguanta sus múltiples adicciones y le perdona cada metedura de pata con una paciencia encomiable. Con este panorama vital, tras el suicidio de su único hermano en un calabozo de Robredo, intenta demostrar por todos los medios, incluso los imposibles, que siendo su hermano un ludópata diagnosticado y en tratamiento, las industria del juego (la mafia del juego, realmente) y sus responsables directos incitan a los ludópatas a seguir jugando, a enmarañarse en sus redes con cada vez más deudas de juego, amenazando a sus familias e incitándoles a que se quiten del medio cuando ya no les son de utilidad y les plantean más problemas que ayuda como ganchos haciendo que tras el suicidio de éstos, sean sus familias las que asuman sus deudas de por vida. Desde luego si su hermano Ale era un ludópata, Ana precisamente no es un ejemplo en que apoyarse ya que es adicta al alcohol, a los tranquilizantes, si son mezclados aún mejor, falsifica recetas contínuamente y además se acuesta con el primero que le llama la atención en cualquier momento, incluso a costa de malograr cualquier caso que lleve entre manos. Lo cierto es que en la novela Ana lo llena todo. Nada sería lo mismo sin ella porque todo el entramado gira alrededor de ella, de su comportamiento y de la incertidumbre continua que te provoca una persona que no sabes nunca por donde te va a salir. Cuando sospechas que va a triunfar con una estrategia previamente acordada, te la encuentras de pronto en una situación inesperada que ella misma ha provocado e improvisado. O al menos eso mismo te hace pensar ella. Porque lo cierto es que Ana nos engaña a todos y a todas. A sus enemigos, al juez y a las juezas, a sus clientes, a la guardia civil y, desde luego, a todos los culpables sin excepción. Y a nosotros, los lectores. Creo que la única persona que la ve venir, que la observa con sabiduría y que comparte con ella el conocimiento es su investigador de cabecera, Eme. Con él no hace falta bulos ni fingimiento. Son socios con intereses económicos claros, un intercambio limpio que no deja espacio a las interpretaciones morales, seguramente porque ambos comprenden los defectos del otro y no se censuran. Me ha gustado mucho Eme. Creo que es el único personaje que me daba algo de paz en toda la lectura. Paz y tranquilidad. Porque lo de Ana es siempre un sinvivir con una persona que nunca sabes por donde va a salir. La inteligencia puesta a disposición de su propia estrategia aunque a ella le cueste la misma vida.

Junto a Ana, todo un elenco de personajes secundarios que la rodean pero que no le hacen ninguna sombra. Casi todos perdedores también. Su cuñada Helena es su cliente directo tras la muerte de su hermano; su amiga Concha, en proceso de separación de un marido maltratador y, por tanto, con un caso paralelo; sus inexpertos compañeros de bufete. Todos, a pesar de estar en su mismo bando, intentan engañarla, traicionar lo acordado en un principio cuando las cosas se ponen cada vez más feas, abandonarla en los momentos más duros y actuar a su espalda. En definitiva, rendirse, algo imposible para la protagonista principal. Por el otro lado, la mafia del juego, la que regenta uno de los negocios más lucrativos del país, también para el Estado con el cobro de sus cuantiosos impuestos, que lo defiende, consiente su publicidad y mira hacia otro lado ante las crecientes cifras de ludópatas existentes en la actualidad. Mientras la economía crezca, el fin justifica los medios. De ese lado, tenemos al Casino Gran Castilla, a Santoja, principal acusado, un tipo deleznable que todo lo soluciona con dinero, a Moncada, guardia civil con doble papel. En fin, todo un elenco de personajes que giran alrededor de la abogada y ninguno de ellos, salvo Eme, le facilita la tarea, ya de por sí complicada y aparentemente, imposible.

Y la trama no tiene desperdicio si te gustan los thriller jurídicos. Alguien podría pensar que en tantas páginas, una serie de asuntos judiciales donde los abogados suelen tener tanta verborrea pudiera resultar aburrido. Pero lo cierto es que la parte en que se desarrollan los diferentes pasos (instrucción y juicio en si) no se hacen para nada largos o aburridos porque los propios personajes, sobre todo, Ana, con sus múltiples improvisaciones, aunque sean sólo pensadas, animan mucho esa parte llena de comentarios y diálogos que pudieran resultar tediosos. El resto, son las vivencias de Ana junto con las investigaciones que han de realizar para poder presentar pruebas en el propio juicio. Y dado el carácter de la protagonista y su situación financiera, la verdad es que no se hace nada aburrida.

La verdad es que lo que el autor refleja en el libro sobre el mundo del juego, la ludopatía y cómo se mueven los hilos y a qué niveles es para ponerle a una los pelos de punta. Como en otros muchos campos, la droga, la prostitución, la trata de personas, el mercado de órganos y otros muchos, el dinero manda por encima de las personas y el Estado, conocedor de todo ello, hace oídos sordos y mira para otro lado, mientras el negocio le reporte beneficios cuantiosos como es el caso. El Estado, que se supone que está para salvaguardar los intereses de sus ciudadanos, es el primero que consiente que se atente sobre la vida de los mismos, incluso aunque sean menores de edad. Es como para echarse a temblar con todo esto y con todo lo que vemos a nuestro alrededor.

No me extiendo más. Sólo os digo que si tenéis oportunidad leáis esta novela. Está genialmente documentada sobre el mundo de la justicia en nuestro país, el mundo del juego y sus males y, sobre todo, porque conoceréis a la nueva quijote española llamada Ana, que consigue vencer a los molinos, a pesar de tantas cosas en su contra, las peores las que provienen de ella misma. Un personaje relevante para una novela que no lo es menos.




lunes, 17 de abril de 2017



Bueno, como podéis ver, esta Semana Santa me ha cundido y por fin, he sacado las ganas y la valentía para darle la vuelta al diseño del que fuera mi primer blog. Hace tiempo que tenía ganas de hacerlo pero me daba pánico enfrentarme de nuevo a blogger y meter la pata. Espero que os guste. Se admiten críticas evidentemente.

Dicho esto, os comento que sigo leyendo  Diario de diez lunas de Carmen Garijo y que no me ha dado tiempo a empezar Una casa en Thornwood de Anna Romer, así que lo haré esta semana. Al menos eso espero porque esta semana es San Jordi y cumplo 25 años de casada justo ese día, así que mi fin de semana empieza antes que el vuestro porque lo celebro con un viaje en pareja para ver la primavera cordobesa. NO creo que lea mucho a partir del jueves, claro.

SORTEOS.




Manuela del blog Entre mis libros y yo sortea dos ejemplares de Azul de medianoche de Simone Van der Vlugt para celebrar el Día del Libro.







Los libros al sol sortea un ejemplar de Los ritos del agua de Eva García Saénz de Urturi.








Mª Ángeles del blog Bookeando con MAngeles sortea un ejemplar de Eres la luz de mis ojos de María José Rivera.







jueves, 13 de abril de 2017

de David de Juan Marcos.


Título: El ladrón de Vírgenes
Autor: David de Juan Marcos
Editorial: HarperCollins, 2017
Páginas: 256.

Sinopsis.

Cómo iba a saber que aquel hombre traía la muerte consigo. Debí darme cuenta por su olor a cebolla rancia. Debí darme cuenta cuando la leche cuajaba a su paso en los cubos de metal. Cuando las palomas morían desplumadas por la tiña, o porque allá por donde pasaba doblaba los racimos y dejaba una pestilencia a plomo de preludios de tormenta de verano.
He de reconocer que en nuestras pesadillas siempre supimos que volvería, que algún día subiría el caminito en forma de culebra cercado de castaños y sus botas embarradas cruzarían con un ímpetu desordenado la única puerta de la casa por donde entraba el sol. Se sentaría en la mesa de tarugos sin pulir con la cuchara de latón y esperaría a que se le sirviera de comer como si nada hubiera pasado. Como si no nos hubiera arrancado la alegría del pecho. Era mi padre.
Después de quince años de misteriosa ausencia, Andrés Pajuelo regresa a su casa para proyectar el robo de una serie de valiosas obras de arte religioso. Para ello necesitará la ayuda de sus dos hijos, del melindroso prometido de su hija y de un enigmático gigante experto en teología y en arte sacro. Cuando todo parece estar listo para ejecutar el último y más lucrativo de los robos, es acusado de varios asesinatos. Para sorpresa de toda su familia, Andrés reconocerá al instante su culpa ahorcándose en público.

El ladrón de vírgenes es una reflexión sobre las mentiras que encierra toda religión y sobre la importancia de la religiosidad en la condición humana. Un análisis sobre los límites de la traición, la lealtad y la fuerza de las promesas. Un certero homenaje a la tradición oral de contar historias.

Impresión personal.

Soy atea y anti-religión desde que tengo memoria. Y lo menciono como asuntos totalmente diferentes aunque tendemos a relacionarlos y confundirlos como si cuando hablamos de religión estuviéramos hablando de fe o de creencias. Mi madre fue la que me puso sobre la pista y las preguntas claves en mi infancia. Ella decía siempre que no creía en dios salvo en su Cristo del Rosario (Zafra). Eso que a una niña poco reflexiva le puede pasar desapercibido, a mi, que lo meditaba todo, me hacía hacerme preguntas y más preguntas, todas entrelazadas y todas respondidas desde la razón y la coherencia. Y tengo una tía "monja", así la llamamos, que cuando nos visitaba intentaba convencerme, que no demostrarme, que dios existía y que además era buena gente, cómo no, y que los que no creíamos y criticábamos a ese dios y a su religión, no éramos buenas personas. Sólo consiguió que me sintiera más orgullosa de no creer en lo que siempre visto  imposible y de respetar aquello con lo que el resto consigue vivir más feliz. Se llama tolerancia y libertad.

Lo malo de la religión es cuando alguien se atreve a interpretar la de otros; cuando alguien te dice lo que debes creer y cómo debes creerlo (Pág.156)

Hoy en día el mundo católico cuenta con un Papa que ha dicho recientemente que "es mejor ser ateo que un católico hipócrita" De esos, dice el Papa, que llevan una doble vida, gente que va a misa diariamente, pero hacen negocios sucios y viven una doble vida. ¿Qué queréis que os diga? Me encanta este Papa y me encantaría mucho más si además de decir, hiciera más cosas en la línea de lo que dice. Pero en fin, desconozco hasta donde llega el poder de acción del cargo.

Toda esta introducción es para resumiros que esta novela de David de Juan me ha encantado, que la he desgranado como si fuera un buen libro de filosofía, escrito con mayor claridad y, sobre todo, con una belleza inusual para una novela. Es cierto que hay intriga, ladrones de arte, asesinatos y asesinos/as y un niño que a veces cuenta las cosas a su alrededor como lo que es, un niño, y otras pareciera que se crece e interpreta a la perfección el mundo adulto que le rodea. Y aún así, se sorprende y se engaña como cualquiera de los lectores ante los giros en la trama que al autor imprime con suma habilidad.

Pero habiéndome gustado la trama más novelesca de robos de arte, asesinatos y condenas, lo que más me han llamado la atención son los diálogos de los personajes, unos personajes del medio rural español muy profundo, llenos de superstición, creencias en imposibles pero hondamente enraizados en uno de esos pueblitos españoles escondidos en medio de la nada, entre cuevas, arboledas y ermitas abandonadas y semiderruidas. Los personajes, cada uno de ellos, incluso los que simplemente pasan por la escena de forma rápida, no tienen desperdicio. Juegos de poder rural, creencias populares, afán de venganza y odios ancestrales, incluso entre miembros de una misma familia, secretos familiares bien guardados y ese afán eterno porque nada cambie, porque el orden natural de las cosas que siempre han sido así se restablezca. Es la forma de evitar el miedo, ese miedo profundo que en muchas zonas rurales se tiene ante lo novedoso y esto puede ser simplemente la llegada de cualquier forastero. Pueblos que quieren permanecer inmóviles de por vida, sin que nada ni nadie altere su status quo.

Y de fondo, la religión y las creencias en una serie de reliquias, de imágenes religiosas que pertenecen al pueblo, que el pueblo necesita para venerarlas con independencia de su valor, su veracidad o falsedad pero que ayudan a seguir creyendo en algo que les ayuda a vivir y a seguir caminando por ese paisaje hostil que tienen por vida. Las conversaciones entre Cirilo, el niño que nos cuenta la historia, y el gigante Julio Ramón, un ex-sacerdote experto en arte, no tienen desperdicio por su coherencia, su sabiduría y la enseñanza que transmiten.

No conocía a este autor así que tengo a favor obviar las comparaciones con libros anteriores del mismo. Y así, unos días después de la lectura de este libro, puedo decir que su estilo pervive en mi memoria, que el mundo crítico que dibuja me ha calado hondo no sólo por lo que expresa sino por como lo expresa. David escribe muy bien, escribe bonito y con una precisión que cala profundo sin llegar a empalagar. Me ha hecho esforzarme y salir de lo fácil, para sumergirme en un estilo que al final me ha premiado con el deleite de un lenguaje que muchas veces olvidamos que existe.

Si os animáis con esta novela, no os quedéis en la superficie. Bajar a la profundidad de las cuevas, allí donde David ha escondido entre palabras sus críticas y sus reflexiones contadas por los ojos y la voz de un niño ávido de respuestas.


miércoles, 12 de abril de 2017

de Carmen Conde.


Título: La escritora.
Autora: Carmen Conde.
Editorial: Ediciones B, 2017.
Páginas: 368.

Sinopsis.

Lucrecia Vázquez trabaja como «negra» literaria para una gran editorial y convive como puede con el síndrome de Tourette, que le provoca multitud de tics. De inteligencia brillante y personalidad muy compleja, ha construido un mundo a su medida dentro de las cuatro paredes de su apartamento de Barcelona, del que apenas sale. 

Cuando la escritora de best sellers Dana Green aparece muerta en un pueblecito del Montseny, la policía descubrirá pronto que Lucrecia iba a reunirse con ella para escribir el nuevo libro de la famosa novelista, que en el momento de su muerte estaba sumida en una profunda crisis creativa. 

Dana Green ha sido asesinada de una manera espantosamente cruel. ¿Es posible que sea obra de algún perturbado? ¿O hay que buscar al culpable mucho más cerca? Convertida en sospechosa, Lucrecia tendrá que demostrar que el asesino no tiene nada que ver con ella. ¿O tal vez sí…?

Impresión personal.

Hay ocasiones en que cuando una lee una novela le llama la atención la trama, la historia que se esconde y que la autora va desgranando poco a poco; en otras ocasiones, los personajes o alguno de los personajes resultan llamativos, bien porque te identificas con ellos, por todo lo contrario o por cualquier cuestión de su comportamiento o de su pasado; también, la ambientación o el ámbito temático pueden jugar a favor en ese contrapeso que usamos cuando decimos que una novela nos ha gustado o no y ¿cómo no?, la manera en que está escrito todo lo anterior es clave para que el conjunto sea del agrado de los lectores y lectoras. Pues bien, lo cierto es que en La Escritora, Carmen Conde consigue que todos los elementos confluyan, tanto como para tenerte en vilo durante toda la lectura y que ésta sea lo más leve en tus manos para dejarte un margen de tiempo suficiente como para repensarla y recrearla en la mente una vez leída.

Me ha gustado La Escritora. Me ha gustado mucho, mucho más de lo que esperaba y es que esta novela cuenta con un personaje, Lucrecia, espectacular; una trama compleja y bien armada y bien cerrada y una temática alrededor del mundo de la creación literaria y del mundillo editorial, cuanto menos, llamativa. Además, no os voy a mentir, quien mata, lo hace de una manera espeluznante, cruel e inhumana. Un asesino que se deleita en la muerte de las víctimas, que disfruta con el sufrimiento ajeno.

Contamos con dos escritoras, la famosa, Dana Green, nombre ficticio, tan ficticio como que sea ella la que realmente escriba las novelas que firma y Lucrecia, la "negra" literaria, una mujer superdotada que padece el síndrome de Tourette, un síndrome hereditario que le provoca continuos tics físicos y vocales. Es un personaje sensacional en el sentido literal de la palabra. Causa miles de sensaciones a la vez y yo creo que las he sentido todas, para que mentir. A veces me ha dado mucha lástima de ella pero también me ha hecho sonreír más de una vez. Me ha producido muchas dudas porque a veces he creído que fingía y nos engañaba y otras, la he creído a pies juntillas. Lo cierto es que Carmen Conde ha conseguido que focalizara tanto mi atención en ella que seguramente, parte de lo que ocurría fuera de su ámbito me ha pasado desapercibido. Lucrecia impresiona y lo llena todo. Y lo ha hecho conmigo y con el otro protagonista de la historia, Gerard, el policía que investiga el/los casos de asesinato y que se siente unido a una Lucrecia, que asombra y envuelve tanto como te produce dudas y hasta enfado continuo.

Y la trama me ha parecido muy potente. Criminales muy inteligentes, vengativos y crueles, muy crueles y macabros. Mira que una ha leído asesinatos espeluznantes, pero creo que estos criminales de Carmen Conde se llevan "la palma". Eso unido a su inteligencia y la manera en que se van moviendo por la novela ha hecho que me resultara una historia muy bien armada, equilibrada y bien concluida que me ha tenido pegada a sus páginas de principio a fin.

Y, por último, no quiero dejar de comentar que La escritora está muy bien escrita, con una estilo muy ágil y fresco que te hace sonreír a menudo. Carmen Conde escribe tan ligero como Lucrecia piensa y habla, con unas conversaciones tan inteligentes como rápidas y cargadas de significados. Pareciera que la conociera de verdad porque se pone en el pellejo de la protagonista sin esfuerzo alguno. Me ha llamado mucho la atención esta simbiosis entre escritora y protagonista porque valoro mucho la dificultad de hacernos llegar a las lectoras un personaje tan complejo como éste.

En conclusión, he disfrutado mucho de la lectura de esta novela. Un thriller que no te deja respirar mezclado con novela negra y con una parte importante de metaliteratura que nos coloca ante el mundo editorial sin tapujos y sin cortarse en críticas. Recomendable totalmente.


lunes, 10 de abril de 2017



Esta semana sigo leyendo Las monedas de los 24 de Juan Pedro Cosano, esta vez con bastante más tiempo porque aunque no tengo vacaciones, en Semana Santa cuento con las tardes enteras para mi.

Me he traído para comenzar y leer Diario de diez lunas de Carmen Garijo y si la cosa se da bien, un libros de esos pendientes desde hace tiempo, Una casa en Thornwood de Anna Romer, una saga familiar de esas llenas de secretos que me encantan.


SORTEOS.





Lunilla del blog El templo de la lectura celebra que ya tiene más de 850 seguidores y 450.000 visitas con un estupendo sorteo de dos libros de versátil.








Y, cómo no, Entre mis libros y yoLeyendo en el busDe lector a lector y El búho entre libros sortean 4 ejemplares de Como fuego en el hielo de Luz Gabás.










Irunesa del blog En tus libros me colé sortea un ejemplar de Eres la luz de mis ojos de María José Rivera Ortún.







Que paséis buena semana santa!!!!



miércoles, 5 de abril de 2017

de Sam Wilson.


Título: Zodiac
Autor: Sam Wilson
Editorial: Destino, 2017.
Páginas: 432.

Sinopsis.

En una sociedad dividida en función de los signos del zodiaco, las campanadas de media noche trazan la línea que separa una vida de lujos, como la de los Capricornio, de la mayor de las pobrezas, como los Aries. En esta volátil sociedad se produce un asesinato especialmente cruel: la del jefe de policía. Holly, la única testigo del caso, ha desaparecido sin dejar rastro. 

El caso pasa a ser investigado por Jerome Burton, que en colaboración con Lindi Childs, astróloga especializada en crear perfiles criminales en base a los signos zodiacales, intentará encontrar al asesino valiéndose de cartas astrales, a pesar del escepticismo inicial de Burton.

Todas las miradas están puestas en el detective Jerome Burton y la astróloga Lindi Childs. Pueden no estar de acuerdo en que las respuestas están escritas en las estrellas, pero sí en que se está ejecutando un gran y maléfico plan.

Impresión personal.

Soy Capricornio así que en este libro hubiera pertenecido a la élite de la sociedad signista que nos presenta este autor en Zodiac. Una sociedad dividida en clases en función del signo del Zodiaco en el que hayas nacido y no sólo eso, que seas de ese signo con toda su pureza, es decir, que procedas de unos padres que también tengan ese mismo signo. Eso determina hasta cuando se intentan concebir los hijos y que si las cuentas del embarazo no salen bien para que suceda que tu hijo sea de tu mismo signo, intentes adelantar o retrasar el parto.

De este modo, en Zodiac, no sólo determina tu vida el signo en el que naces, sino que además eres "impuro" o "mestizo" de padres con otro signo, puedes acabar ingresado en algún simulacro de "internado" que mediante experimentos lesivos intentan reconducir tu actitud para que encajes en tu signo "real" de nacimiento.

Como podréis imaginar, este tipo de sociedad que Sam Wilson nos presenta es lo que más me ha gustado. El crimen del Jefe de la Policía de San Celeste y la investigación del mismo por parte del detective Jerome Burton y la astróloga Lindi Childs, sirven de excusa perfecta para recrearnos esta sociedad, sus prejuicios y las enormes desigualdades que simplemente se establecen en función de la fecha de nacimiento de las personas, el determinismo de cada uno al nacer, en resumen... la falta de libertad de ser y de elegir y la dominación de un grupo sobre otros basada en los signos del Zodiaco. Es una sociedad tremenda, injusta hasta el extremo donde resulta imposible evolucionar hacia un futuro mejor. Falta todo tipo de esperanza en las personas de signos inferiores, sobre todo, en los Aries que son los considerados escoria de la sociedad y, por tanto, los que son susceptibles de plantear revoluciones desde abajo contra un sistema que los margina con una motivación que difícilmente se sostiene. Pensar que por ser Aries ya eres violento y serás tarde o temprano un delincuente y una lacra social, es toda una invitación para que colectivos de Aries se organicen e intenten cambiar la situación sublevándose.

Este ambiente social es el que acompaña en su investigación a Burton, un policía bastante incrédulo respecto de todos estos asuntos "celestiales" y a Lindi Child, la astróloga que desde el estudio pormenorizado de cartas astrales intenta determinar el perfil criminal del asesino/a. Aquí los psicólogos o criminólogos no tiene ningún futuro como profesionales y son los astrólogos los expertos en definir estos perfiles. Son dos personaes bastante contrapuestos, con maneras de pensar totalmente diferentes e, incluso, enfrentadas. Pero acaban colaborando e, incluso, la intervención de uno sobre el otro, determina su supervivencia.

En definitiva, Zodiac es un verdadero thriller social que se lee rápidamente por la forma tan ágil en que está escrita y donde el caso de asesinato y su investigación es una excusa perfecta para mostrarnos una sociedad dividida por signos del zodiaco de tal manera que la injusticia, la desigualdad y la falta de libertad son la premisa fundamental desde que una persona llega al mundo.


lunes, 3 de abril de 2017



Esta primera semana de abril sigo leyendo Ana de Roberto Santiago, un libro que dejé algo abandonado al comenzar con una Lectura Conjunta la semana anterior y que quiero terminar esta semana si o si.

También comienzo mañana a leer Las monedas de los 24 de Juan Pedro Cosano, un autor que me gusta mucho y del que ya leí el año pasado La fuente de oro, un libro que se desarrolla en Jerez de la Frontera de tinte histórico.

SORTEOS.



Alicia del blog Dragones en el país de los libros sortea tres estupendos libros de Ediciones Casiopea.




Inés celebra que ya tiene más de 300 seguidores en su blog  La huella de los libros con un estupendo sorteo de un montón de libros. Desde aquí me enhorabuena!!!







Feliz semana!!!


domingo, 2 de abril de 2017



La imagen de arriba soy yo pero este mes en vez de ser libros de lecturas, son libros de trabajo. Este mes he trabajado más que he leído, ¿qué vamos a hacer? Como decía mi madre: "mañana será otro día y verá el tuerto los espárragos" así que ya vendrán tiempos mejores y, sobre todo, con más tiempo.

Estas han sido mis lecturas de mes de marzo:

LIBROS LEÍDOS.

  • El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah.
  • Los amores perdidos de Miguel de León.
  • Zodiac de Sam Wilson.
  • El ladrón de vírgenes de David de Juan Marcos.
  • La escritora de Carmen Conde.




SEGUIMIENTO DE RETOS.

  • RETO GENÉRICO: 19/40.
  • RETO 25 ESPAÑOLES: 11/25
  • RETO SABUESOS: 6 sabuesos. Este mes ninguno. 
  • RETO SAGAS FAMILIARES: 4/10.
  • RETO NOS GUSTAN LOS CLÁSICOS: 1/5. Este mes ninguno.
  • RETO DE LA A A LA Z: 12/24 letras y 1 especial.
  • RETO LEYENDO EN EL TIEMPO: 6/10 décadas.
  • MIS PENDIENTES: Este mes ningún libro de la estantería antes de 2017.

PREVISIÓN DE LECTURAS ABRIL.
  • El murmullo de las abejas de Sofía Segovia (Leyendo)
  • Ana de Roberto Santiago (Leyendo)
  • Las monedas de los 24 de Juan Pedro Cosano.
  • Diario de diez Lunas de Carmen Garijo.
  • La chica que dejaste atrás de Jojo Moyes.
  • El pozo de Pamela Pons.

Que paséis un estupendo mes lector!!!!




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