jueves, 22 de septiembre de 2016

de Juan Muñoz Flórez.


Título: El Demacre
Autor: Juan Muñoz Flórez
Editorial: Amarante, 2016.
Páginas: 260.

Resumen oficial.

"El Demacre" narra la historia de Diego, un "joven" madrileño de treinta y cinco años, cínico y hedonista, que busca prolongar a toda costa su vida parasitaria y fácil junto a Deyanira, su bella novia hispano-cubana de veinte años y estudiante de Historia del Arte. 

Para ello, y tras ver cómo sus sucesivos planes delirantes por ganar dinero fracasan uno tras otro, no duda en recurrir a un antiguo compañero de colegio, el Chi, quien se gana la vida pasando droga a domicilio, con la intención de trabajar para él. Sin embargo, pese a un inicio prometedor, pronto se torcerán las cosas para Diego. A los problemas con Deyanira y a su lucha sin cuartel contra su propio ego, se sumará la muerte de una chica en el after en el que Diego pasa droga los fines de semana y al que todos se refieren como "El Demacre".

Impresión personal.

Con la gran cantidad de medios de información a los que en la actualidad tenemos acceso resulta sencillo llegar a conocer muchos casos de delincuentes que acaban en prisión o que siguen campando a su aire (por ejemplo "políticos" insaciables, en su mayoría) sin que nadie consiga meterlos en chirona. Muchos de los delincuentes podríamos incluso añadir que lo son por necesidad, porque no les ha quedado otra que derivar sus tristes vidas hacia  un nivel de delincuencia necesaria para sobrevivir. Miles de casos de mujeres que se prostituyen porque no les queda otra; los que roban porque tienen una familia que alimentar y no consiguen un empleo digno que sirva para mantener a los suyos; e, incluso, el que nace en el seno de una familia, de un barrio o de un ambiente de delincuencia del que es muy difícil escapar.

El Demacre nos cuenta la historia de un delincuente, Diego, y nos lo cuenta en primera persona, así, tal y como es de sinvergüenza, caradura y malhablado el propio Dieguito, un delincuente que lo es porque es un vago, un "perrazo" de marca mayor, que a pesar de tenerlo todo (carrera universitaria, familia normal y novia casadera) se niega a buscar un trabajo normalizado (horarios, rutina, compañeros) y opta por buscar el dinero necesario para vivir a todo tren a través del dinero fácil y rápido que suele suponer la delincuencia organizada, aunque sea de manera chapucera. Y es que Diego además de un caradura, es un chapuza que se ve desde lejos pero que cree que es la "hostia" personificada. Egocéntrico como pocos, piensa que no hay nadie más inteligente que él incluso cuando le endosan una "muerta" sin que ni siquiera se lo huela. Chapucero porque aunque no quiere trabajar, al final el delito que selecciona para vivir sin trabajar le hace ser casi como un "comercial" que va de casa en casa vendiendo droga a domicilio. Vamos!!! Que hay trabajos  normalizados mucho más cómodos que el que él escoge.

Tengo que reconocer que me he reído con Diego. Es tan sinvergüenza y tan engreído que muchas expresiones o pensamientos, planes que tiene, te hacen sonreír a menudo mientras lees. Y como lo hace en primera persona pareciera que te conoce, que eres su amiga y te está contando su vida y sus fantasías. Acabas sintiéndolo como alguien muy cercano y esa sensación me ha encantado aunque también he estado preocupada entre risa y risa porque todo el tiempo me he estado diciendo: "éste va a acabar como el rosario de la aurora" Y os juro que hay escenas del libro que son muy duras por las descripciones tan exhaustivas que el propio Diego nos relata. Y es que andamos metidas dentro de su cabeza, en serio. Vemos y sentimos lo mismo que él, sin evitar ese sexto sentido que nos va diciendo que lo que hace está mal, fatal.

Junto a Diego, conoceremos al Richi y al Chi, dos delincuentes a los que él se une para menudear con la droga. La verdad es que es una "banda" bastante patética e ignorante. Una mini-pandilla de aficionados a los que todo ese mundillo les queda muy grande.

La novela trata un tema tan actual como antiguo: las drogas y su tráfico a gran y pequeña escala. El Demacre es un garito madrileño donde las drogas y el alcohol circulan con total impunidad. Y Diego es el camello del garito. Pero no penséis que el piensa que está haciendo algo malo. No. Su escala de valores es diferente a la nuestra. Es como si tuviera una moral distinta a la nuestra o como si no tuviera moral. Muchas situaciones son esperpénticas pero también dramáticas. Seguramente, el humor no es más que un recurso literario para colocarnos en situaciones verdaderamente dramáticas.

Por resumir, El Demacre es la primera novela del Juan Muñoz Flórez y ser un escritor novel no se le nota nada. Escribe con una gran maestría y dibuja una trama y varias subtramas perfectamente hilvanadas a la vez que nos dibuja unos personajes bien perfilados y muy realistas en unos ambientes perfectamente posibles. Creo sinceramente que es una novela muy recomendable.

martes, 20 de septiembre de 2016

de Elizabeth Strout.


Título: Me llamo Lucy Barton
Autora: Elizabeth Strout
Editorial: Duomo Editorial, 2016
Páginas: 224.

Resumen oficial.

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice.

En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

Impresión personal.

A veces nos gustaría dar marcha atrás y poder tener la oportunidad de hacer las cosas que hicimos o que nos hicieron de otra manera. Pero el trabajo de crecer consiste precisamente en darse cuenta de que volver atrás es imposible y que tenemos que seguir viviendo sin intermedio que nos ayude muchas veces a repensar nuestras vidas: lo que fue, lo que es y lo que nos gustaría que fuera. Es curioso, pero las largas estancias en un hospital, al margen de lo insano que significa la enfermedad física, en muchas ocasiones es también un punto de encuentro tranquilo y sosegado donde, si las condiciones físicas lo permiten, se tienen vivencias especiales con tus familiares más cercanos que el día a día no permite.

Me ha encantado este libro. Me he identificado mucho con Lucy y con la situación de encuentro sosegado con su madre. Y he tenido la suerte de vivirlo hace ya demasiados años, con independencia de que nuestra vida sea diferente. Esa comunión madre-hija, en un semi-silencio donde las palabras sobran porque sólo con mirarnos se consigue ese punto de comprensión y entendimiento que sólo puede producirse entre dos personas que se aman desde siempre e incondicionalmente. Mi madre fue enferma de diálisis y yo hacía esa diálisis en casa tres días a la semana durante cuatro horas en que su sangre circulaba por largos tubos para purificarse y purificarnos. Cuatro horas en días alternos donde en una habitación las dos solas charlábamos de los divino y de lo humano y donde las cuestiones o las cuentas pendientes entre las dos, las sentíamos sin decirlas. No hacía falta. Flotaba en el ambiente la comprensión, el perdón y el "ya pasó" y "un siempre te querré" que era la mejor medicina. Y las estancias hospitalarias, siempre largas, eran toda una comunión silenciosa, tranquila y ... maravillosa. ¿Raro no? Pues ya veis, yo echo mucho de menos esos días. Nunca me sentí más tranquila y más... segura.

La relación de Lucy Barton, una mujer que ha conseguido salir de una vida de pobreza predeterminada por su situación social, y de su madre es un poco así. Una relación de cuentas pendientes, de penuria y pobreza extrema pero de un amor sin medida de la una por la otra que nunca las abandonará. Y cuando hay tanto amor, todo lo demás sobra, sobran las palabras y sobra hasta la presencia. Porque Lucy quiere a su madre incluso después de la cantidad de años que han pasado desde que se fue de su casa, unos años en los que no se han visto, su madre no ha contactado con ella nunca y cuando Lucy lo hacía, incluso, notaba que sus llamadas no eran bien recibidas. Pero nada de todo eso ha conseguido a lo largo de los años romper ese fuerte vínculo entre madre e hija. Por ese vínculo está su madre esos días con ella en el hospital, charlando como si nada hubiera pasado, cotilleando sobre las personas que ambas conocían como si les fuera la vida en ello y nunca se hubiera interrumpido su relación.

Y es que el pasado de Lucy y el presente aún de su madre esta lleno de miseria extrema, como el de tanta gente en Estados Unidos y en el resto del mundo. En el país de las oportunidades, la autora nos trae al presente la situación extrema de familias como la de Lucy; una familia que vivía en un garaje sin calefacción, sin agua caliente y hasta sin un baño donde realizar las necesidades básicas; una infravivienda que provocó que Lucy, para evitar el frío extremo en su "casa" se quedara más tiempo en el colegio para hacer los deberes sin pasar tanto frío y ello acabó orientándola hacia la literatura y terminó haciéndola una escritora de éxito al margen de la miseria en que se había criado. Por eso conoceremos a dos Lucys: la del pasado miserable y la del presente, una mujer de éxito, independiente, que vive en el Nueva York afortunado pero con grandes heridas abiertas por un pasado imposible de olvidar. He tenido todo el rato la sensación de encontrarme a una Lucy que, aún estando acompañada, ha llevado siempre una vida donde la soledad ha primado frente a otras cuestiones. Seguramente por eso llega a valorar tanto los pequeños detalles que tienen con ella su médico, las enfermeras, sus hijas o su madre. Se conforma con poco porque nada ha tenido nunca.

Por resumiros, Me llamo Lucy Barton es un libro intimista, preciosamente intimista y profundo que me ha tocado un buen "cachito" de corazón. Una lectura que necesita sosiego y calma para paladearla y extraerle el jugo a todos aquellos huecos que no se nombran pero que se leen entre líneas y casi se sienten. Cinco días que son toda una vida para ponerse en paz y cerrar viejas heridas.


lunes, 19 de septiembre de 2016



Esta semana tengo varias lecturas en marcha. He comenzado a leer el fin de semana El último duelo de Evariste Galois de Francisco J Sánchez Lizón, un libro que me ha enganchado y del que llevo ya más de la mitad, así que no tardaré mucho en terminarlo.

También estoy leyendo Pacto de Lealtad de Gonzalo Giner aunque he leído muy poco y mañana comienzo a leer La fuerza de Eros de María José Moreno, un libro al que le tenía muchas ganas porque es el final de la Trilogía del Mal y estoy deseando saber de sus personajes.

Cómo veis, tengo lectura de sobra así que a ver cómo se me da la semana.

SORTEOS.





Inés del blog La huella de los libros está celebrando sus primeros 200 seguidores por todo lo alto con el sorteo del nuevo libro de Ildefonso Falcones, Los herederos de la tierra.








Lectora del tot del blog Momentos de silencio compartido sortea un ejemplar de Donde las calles no tienen nombre de Mónica Rouanet.







Manuela del blog Entre mis libros y yo celebra sus 600 seguidores con el sorteazo del nuevo libro de Stephen King, Quien pierde paga.







domingo, 18 de septiembre de 2016



El mes de octubre lo dedicaremos, según Laky del blog Libros que hay que leer, a leer algunos libros autopublicados por sus autores, autores habitualmente noveles a los que le viene bien un pequeño "empujón" publicitario.

Tengo muchos libros en el ebook de estas características así que es difícil decantarse por uno u otro. En principio, tengo intenciones de leer El rubí Timur de Paloma Caral y 7 libros para Eva de Roberto Martínez Guzmán. Ya veremos al final si no se me cruzan otras lecturas.

¿os habéis apuntado ya?


miércoles, 14 de septiembre de 2016

de Cristina López Barrio.


Título: Tierra de Brumas
Autora: Cristina López Barrio
Editorial: Plaza y Janés, 2015
Páginas: 400.

Resumen oficial.

Una maravillosa novela que rescata toda la magia, la riqueza y la tradición de Galicia, una tierra rebosante de misterio y belleza.

«Así somos las Mencía, niña, apréndelo cuanto antes, o eres loca o reina o santa o borracha.»

Cuando Valentina se queda huérfana a los once años, se ve obligada a atravesar el océano desde su Habana natal a la Galicia de sus antepasados para quedar al cargo de su abuela, Bruna Mencía, marquesa de Novoa. La matriarca la recibe en su solitario, decadente y majestuoso pazo y comienza a educarla para convertirla en la heredera de la dinastía.

Valentina conocerá a través de Bruna la convulsa historia de su familia y cómo la salvaje estirpe de las mujeres Mencía, criadas por la naturaleza en las profundidades del bosque gallego, se unió a la aristocrática dinastía de los Novoa, la más rica de la región. Las historias de amor y poder entre ambas familias, que han pervivido durante muchos años, marcarán el destino de Valentina, que tendrá que decidir si continúa o no con ese linaje, extraño para ella, plagado de intrigas y culpas secretas.

Una prodigiosa historia de tradición y modernidad, de civilización y barbarie, de espíritus y profecías, de grelos y camelias, de reinas y santas, de meigas y lobas, en la que los personajes se debaten entre tomar los caminos escogidos para ellos o elegir libremente su propio destino. Una maravillosa novela que recoge toda la magia y el misterio de una tierra de leyenda.

Impresión personal.

No había leído nada de esta autora cuando me animé con este libro, pero me llamó la atención de él esa portada en la que se intuye el misterio del agua y la curiosidad femenina que se asoma a ese borde, y su título, Tierra de Brumas, porque hay pocas cosas que a mi me gusten más que la bruma, la niebla de los bosques donde todo es misterio y... magia. Y no me he equivocado con mi elección porque ya os adelanto que me he quedado prendada con esta historia y prendida a ese paisaje y paisanaje gallego por el que la autora me ha llevado y por donde mi imaginación ha vagado con ella como si fuera la mismísima protagonista de la novela. Cristina López Barrio me ha tomado de la mano suavemente, sin prisas, con una dulzura llena de símbolos, metáforas y grandes dosis de seducción y me ha paseado por unos bosques verdes, llenos de musgos y humedad, de nieblas y recodos que esconden cuevas y oquedades donde la abuela Tomasa, la loca, dio a luz a María La Santiña (santa), madre de Bruna Mencía, la reina, abuela de Valentina, que quiere se revolucionaria como cualquier cubana que se precie.

Como veis Tierra de Brumas es, sobre todo, un libro de mujeres.... y ¡qué mujeres! Mujeres fuertes, con garra, tan duras como la propia tierra que las vio nacer y que las moldeó a su imagen para que aguantaran y aplastaran a su manera el orden establecido. Y ¡vaya que si!, cada una a su modo aplastó todo aquello a lo que estaban predestinadas. Cada una de las cuatro Mencía rompe los esquemas de aquello que les rodea y una está "loca" y abandona todo y a todos y se integra con el bosque; otra, comulga con la naturaleza y la aprovecha para hacer el bien, es una santa; la siguiente quería ser reina en el castillo más cercano y reina se hace contra viento y marea y su nieta, aún niña, reniega del reinado que le pronostica su abuela y quiere ser revolucionaria y yo no me atrevo a pensar que no lo consiga a su manera. Entre ellas, otras mujeres que viven a expensas de ellas y sobreviven asomadas a la vida de las cuatro y los hombres de la historia cuyo poder hereditario no es más que una dependencia encubierta ante la fuerza femenina que acaba arrollándolos. Personajes todos ellos bien definidos, cuyas historias la autora nos cuenta para deleite de nuestros sentidos pero que no son más que elementos imprescindibles para que la fuerza de las Mencía se manifieste en su máximo esplendor.

Tierra de Brumas es una saga familiar, pero mágica, con vida propia y diseño propio. Una familia de mujeres, las Mencía, fuera de lo común en el entorno en el que les toca vivir y más pegadas a la tierra que cualquiera de quienes las rodean. Una historia llena de colores y olores, de miel y aguardiente, de los colores blancos de las flores y de los oscuros y sombríos del bosque, de meigas y espíritus que nos hablan, de amores y desamores y, sobre todo, de secretos familiares. También la historia de los Novoa, familia aristocrática, marqueses propietarios de un pazo, en la que el destino de sus hombres está decidido desde que nacen y en el que irrumpen las Mencía para volverlo todo del revés.

Cristina López Barrio nos cuenta la historia de esta dos familias a través de dos líneas argumentales perfectamente entretejidas a través de narradores diferentes que dan gran dinamismo a ambos hilos conductores, con una prosa preciosa y exquisita que se paladea lentamente por mucho que una esté deseando avanzar en la historia de las protagonistas. Me he deleitado con la manera de escribir de la autora, es literatura para los sentidos en estado puro, un delicatessen  literario que no quería agotar, un mundo mágico al que siempre querré volver.

No me queda duda de que voy a leer las novelas anteriores de esta autora y de que le seguiré la pista bien de cerca porque un estilo como el de Cristina López Barrio merece degustarse tranquilamente, sin prisas, paladeando cada párrafo poniendo todos los sentidos en lo que te aporta. No os la perdáis.


lunes, 12 de septiembre de 2016


La verdad es que esta semana pasada ha sido un poco desastre en materia lectora. Apenas he podido leer entre el trabajo, la mudanza desde el campo a la ciudad y la limpieza en la que ando inmersa así que ando leyendo aún libros de la semana pasada como El Demacre de Juan Muñoz Florez y Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout, que empecé a leer el viernes pasado.

No sé como tendré la semana porque aún ando liada con la casa y su puesta al día para la temporada de otoño-invierno pero si acabo alguno (espero que sí) comenzaría a leer Pacto de Lealtad de Gonzalo Giner, un libro que tengo en la estantería hace un año y que tengo muchas ganas de leer. Ya veremos hasta donde me da la vida porque también quiero pasarme por vuestros blogs que os tengo a tod@s muy abandonad@s.

SORTEOS.




Manuela del blog Entre mis libros y yo sortea cuatro estupendos libros para celebrar su 4º Aniversario y yo quiero uno, claro.








Albanta del blog Adivina quien lee sortea un ejemplar de Aguacero de Luis Roso.







Pedro del blog El búho entre libros y Teresa del blog Leyendo en el bus sortean cada uno de ellos un pack de la serie Bergman.






Natalia del blog Perdida entre libros sortea dos estupendos libros por sus 200 seguidores.






miércoles, 7 de septiembre de 2016

de Víctor del Árbol.


Título: La víspera de casi todo
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Destino, Premio Nadal, 2016
Páginas: 416.

Resumen oficial.

Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con contusiones que muestran una gran violencia. 

Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.

El cruce de estas dos historias en el tiempo se convierte en un mar con dos barcos en rumbo de colisión que irán avanzando sin escapatoria posible.

Impresión personal.

Este año en San Jordi, con otras compañeras bloguer@as, intenté ver a Víctor del Árbol y que me firmara este nuevo libro, tal y como ya hizo en la anterior Feria del Libro de Madrid con El peso de los muertos. Lo cierto es que el ritmo vertiginoso de San Jordi, al ser todo concentrado en un día, impidió, por las grandes colas, que me viniera de Barcelona con el libro. Pero en esta ocasión, mi pequeña ciudad de Badajoz me trajo al autor a la Feria del Libro y como contamos con una Feria pequeñita, también tiene la ventaja de ser mucho más cercana y más accesible que la de las grandes ciudades y pudimos charlar y nos pudo contar muchas cosas del libro, de sus motivos y de la temática. Y Víctor nunca decepciona, al menos a mi.

Reservé la lectura del libro para las vacaciones  de verano porque sé de sobra que los libros de este autor necesitan sosiego y exclusividad. Son historias para vivirlas y sentirlas y puede que, en muchas ocasiones, una se sienta vapuleada o zarandeada sin remedio. Ya he leído el resto de libros de Víctor del Árbol y en todos he tenido esa experiencia: te remueve por dentro y muchas veces tienes que dejar de leer para respirar y resituarte de nuevo en tu mundo y en tu espacio vital. Esta nueva novela no ha sido menos. Una novela comprometida con el pasado, un pasado muy difícil de dejar atrás, duro y doloroso, un pasado que siempre regresa porque necesita ser cerrado con dignidad e, incluso, mediante la venganza, pero cerrado al fin y al cabo para que los personajes puedan mirar de nuevo al frente. Y es que el presente de todos los personajes es un presente inútil y prescindible hasta el punto de que a ninguno le importaría estar muerto. Germinal, por ejemplo, uno de los personajes principales, todos los días se mete la pistola en la boca intentando apretar ese gatillo que se le resiste. Son vidas, todas ellas llenas de pasado, de un pasado que se come el presente y no deja opciones de futuro porque nunca fueron capaces de cerrar las heridas.

La víspera de casi todo me ha resultado un libro duro. Víctor nos cuenta unas historias atroces casi sin darnos cuenta. Sin sangre, sin vísceras y descripciones escabrosas, podemos sentir el pavor de los niños ante los pederastas, violadores y abusadores; el pánico y el odio acumulado de los presos políticos en dictaduras como la argentina; el desequilibrio de las mentes perturbadas en la infancia. Y el presente muerto sin un futuro por delante. Como siempre en las novelas del autor, las tramas se desarrollan de forma paralela con múltiples regresos al pasado de mano de cada personaje y acaban confluyendo aunque este pasado haya sido independiente. Me encanta la forma de entrelazar las historias que tiene el autor, como consigue llevar al lector de un pasado a otro, de un lugar a otro sin tregua para que te pases todo el tiempo preguntándote lo que tendrá que ver una cosa con la otra y haciendo quinielas, mientras aprendes una parte de Historia que siempre son historias para no olvidar, para que en el presente no se repita, para que nuestro futuro sea más halagüeño que el de sus personajes.

Diría que estamos ante una novela coral, una novela donde todos los personajes son relevantes y todos cuentan con un pasado, incluso los niños, que han marcado sus acciones presentes y lo que sienten hacia un futuro que vislumbran imposible. Una novela negra de ritmo pausado porque la vida de cada personaje que necesitamos conocer para entenderlos se nos antoja inamovible. Una novela con tintes históricos donde el pasado de todos está tan presente en ellos, que todos acaban contándonos su historia. Necesitan de algún modo que los entendamos como si se estuvieran justificando por lo que hacen y cómo actúan en el presente. Germinal Ibarra vive marcado por los hechos que le acontecieron en su infancia en el Hospital psiquiátrico en el que estaba recluido su padre, un preso político de la dictadura franquista y por los acontecimientos más recientes que acontecieron en Málaga cuando descubrió al pederasta que había asesinado a una niña, Amanda, la hija de la rica Eva Mahler; Paola, una mujer que anda huyendo de su pasado y se esconde en el lugar más recóndito de Galicia, la Costa da Morte y encuentra en Daniel, un extraño adolescente con una extraña amiga, su refugio. Mauricio y Dolores, un argentino y una portuguesa que en su soledad compartida esconden un pasado lleno de dolor y muerte.

Me han parecido unos personajes rotundos, asentados, tanto como sus vidas, sus durísimas vidas. A veces he pensado cuando leía la historia de alguno de ellos que cómo se puede seguir viviendo habiendo pasado por esas situaciones, cómo se levanta una todos los días habiendo vivido y sentido tanto dolor. Pero ahí siguen ellos, intentando cerrar heridas para conseguir dar carpetazo al pasado y seguir levantándose.

Y, finalmente, la ambientación agreste, cortante y violenta de la Costa da Morte. He visitado este verano esa zona de Galicia y por eso he podido colocarme sin problemas ante esos acantilados salvajes y libres que las olas moldean a su antojo, sin contar con nadie, libres. Un lugar perfecto donde refugiarse, donde la civilización se adentra con dificultad y la soledad se comparte. En ese lugar viven y comparten su pasado Paola, Mauricio, Dolores y Daniel. Cada uno a su manera, sin interferencias del exterior. Y también, el autor nos traslada a Alemania y a Argentina cuando Mauricio nos cuenta parte de su historia vital, una historia cargada de dolor, injusticia y rencor.

Es difícil hacer una conclusión de un libro de este autor. Su manera de escribir, de enlazar las historias, la profundidad de las temáticas que trata y la conciencia de saber que aunque sea ficción, son problemáticas reales y hechos históricos que realmente ocurrieron en otras "carnes", todo ello unido a unos personajes contundentes, culpables e inocentes bien definidos, fáciles de identificar aunque complejos con vidas complicadas y duras, hacen que Víctor del Árbol sea un autor que nadie debería obviar ni perderse.


lunes, 5 de septiembre de 2016



Esta semana tan "fresquita" que comienza voy a leer junto a Laky y Yakoytroy, El demacre de Juan Muñoz Florez, un libro que tenía planificado para el mes que viene pero cuya fecha adelanto para hacerlo conjuntamente con ellas.

También el próximo día 9 de septiembre comenzamos la lectura conjunta del libro Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout. Creo que con estos dos libros y los otros que llevo en marcha poco a poco tengo más que de sobra. Toca retorno a la ciudad, puente por el Día de Extremadura y limpieza casera :((

¿Qué leéis vosotr@s?




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